Consecuencias psicológicas del Covid-19


La población no estaba preparada para los efectos que tuvo la pandemia por Covid-19. Sin mencionar aquellos factores de riesgo para desarrollar una enfermedad de gravedad, hasta las consecuencias psicológicas del distanciamiento social y el confinamiento. ¿De qué manera se puede abordar la nueva normalidad? Sin duda, existe un antes y un después del SARS-CoV-2, y entre los principales cambios visibles, está la importancia hacia la salud mental y las consecuencias psicológicas del Covid-19.

Además del miedo a contraer el virus, se sumaron otros aspectos que alteraron la situación psicológica de la población. La incertidumbre sobre el futuro, el exceso de noticias e información, la soledad por el aislamiento, el estrés y preocupación por la economía y el desempleo, fueron algunas de ellos. De acuerdo a un estudio realizado por la Revista Cubana de Salud Pública, los efectos reportados con mayor frecuencia, van desde la apatía y el estrés, hasta la depresión y trastorno de estrés postraumático. 

Preocupaciones sobre la salud mental

Según datos de Unicef, en América Latina y el Caribe, se registraron alrededor de 16 millones de niños, niñas y adolescentes con un trastorno mental diagnosticado. Esto representa un porcentaje mayor al promedio mundial. Por otra parte, el suicidio se encuentra posicionado como la tercera causa de muerte. Los más afectados son adolescentes entre los 15 y los 19 años, contemplando más de 10 decesos por esta causa diariamente.

En cuanto a los efectos en los adultos mayores, algunos estudios indican la existencia de un deterioro mental en este sector. Esto se debe a que los vínculos de apoyo se ven con menor frecuencia, así como la participación activa en actividades comunitarias. Se observó un incremento en el miedo a la muerte, insomnio, pesadillas y síntomas de ansiedad generalizada. Además, aparecieron hábitos obsesivos, como el lavado constante de manos.

Principales estresores durante el confinamiento

Un artículo publicado por la revista The Lancet, indica que algunas variables, como la cantidad de días que se permaneció en cuarentena, fue un factor decisivo para el desarrollo de trastorno de estrés postraumático. Asimismo, la ira, frustración y ansiedad, fueron de las manifestaciones más frecuentes, debido a la alteración de las rutinas cotidianas, el aburrimiento provocado por el encierro y ante la falta de abastecimiento.

Por otra parte, la distribución de información y su presentación, fueron de los aspectos que beneficiaron al malestar psicológico. Pues las noticias falsas, los mensajes poco claros y contradictorios, así como los obstáculos para comunicar con transparencia, generaron en la población, una situación de estrés. 

Generar conciencia sobre el cuidado de la salud mental, es de suma relevancia. Al igual que las medidas de sanidad, es importante implementar protocolos que permitan un control psicológico, con la finalidad de evitar desarrollar trastornos más complejos y brindar atención a quien lo requiera, de forma anticipada. 

Por otro lado, no hay que olvidar que debe existir un balance entre el cuidado físico y mental de quien padece el virus, así como de quien le rodea. Mantente alerta ante los síntomas. Recuerda que en Linfolab contamos con asesoría médica gratuita. ¡Contáctanos! 


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